Frenos

Prestamos gran atención a los frenos, ya que son un elemento esencial para una conducción segura. Nuestros centros ofrecen una revisión detallada del sistema de frenado en la que se comprueba el estado del líquido, pastillas y discos de freno.

Las pastillas juegan un rol fundamental en el sistema de frenado, dado que son el elemento que entra en contacto con el disco de freno. Al pisar el pedal, las cuatro pinzas cierran las pastillas haciendo presión contra el disco en movimiento, forzando así la fricción necesaria para reducir la velocidad o detener por completo el vehículo. Por esta razón, deben estar siempre en buen estado.

Unas pastillas de freno en mal estado suponen un peligro para la conducción al aumentar la distancia de frenado de forma proporcional a su desgaste. Recuerda que la distancia de frenado corresponde al trayecto recorrido desde el instante en que se pisa el pedal y el momento en el que el vehículo se detiene por completo.

Debido al desgaste continúo al que son sometidas, la mayoría de fabricantes recomiendan cambiar las pastillas de freno cada 10.000 km. No obstante, ante la menor sospecha de deterioro, es necesario revisar su estado mediante la comprobación del testigo de desgaste.

Los discos de freno son elementos del sistema de frenado. Se encargan de la reducción de la velocidad o la detención el vehículo. Debido a la fricción producida por las pastillas al entrar en contacto con su superficie, los discos están sometidos a altas temperaturas.

Asimismo, son una parte imprescindible del sistema de frenado del vehículo y de su buen estado depende, en gran medida, la seguridad durante la conducción. Dado que se desgastan con el uso, es preciso revisarlos con cierta frecuencia.

No existe un kilometraje ni un tiempo predeterminados a la hora de cambiar los discos de freno. Depende del fabricante, de la calidad del material y de las condiciones a las que están expuestos. Es necesario llevar el coche a revisiones periódicas en centros especializados como Neumáticos Santa Cruz para comprobar su estado y sustituirlos cuando sufran un desgaste que supere el límite establecido por el fabricante, o cuando estén agrietados o deteriorados. Junto a los discos, lo recomendable es colocar unas pastillas de freno nuevas.
El líquido de frenos juega un papel crucial en materia de seguridad. La energía creada al pisar el pedal de freno es transmitida por el circuito a través de este fluido. Es el responsable de activar las pastillas, que se cierran y entran en fricción con los discos de freno para detener o reducir la velocidad del vehículo.
Como norma general, se recomienda cambiar el líquido de frenos cada dos años, aunque en lugares en los que la humedad es elevada, debe hacerse anualmente. Si se detecta que el fluido está sucio o si la temperatura de ebullición a la que trabaja es inferior a lo aconsejable (en condiciones normales lo hace a más 165ºC), debe ser reemplazado por uno nuevo de calidad equivalente.